“En México sólo el 18% de los niños recién nacidos reciben leche humana en su primera hora de vida; por otra parte la UNICEF estima que 8 de cada 10 madres mexicanas alimentan a sus hijos con fórmulas lácteas."

 (UNICEF, 2014)



Fortalece
el desarrollo emocional e intelectual

Disminuye 

enfermedades crónicas y obesidad 

Protege

de infecciones, asma, alergias y enfermedades frecuentes en la infancia

Proporciona 

anticuerpos que ayudan a combatir virus y bacterias

Reduce el riesgo 

de mortalidad infantil del 55 al 84%

Aporta  

energía y nutrientes que son necesarios para el crecimiento 

Evita
la depresión post-parto

Previene enfermedades

cardiovasculares y osteoporosis  

Funciona

como método natural (aunque no totalmente seguro) de control de  natalidad

Favorece

el apego seguro entre mamá y bebé 

Reduce el riesgo 

de desarrollar cáncer de mama y ovario

Facilita

la recuperación del peso previo al embarazo



¿Cuánto dura la leche materna?

4 a 8 horas

a temperatura ambiente (16 a 25 grados) 

5 a 8 días

en el refrigerador

2 semanas

en el congelador del refrigerador

3 meses

en un congelador independiente




Antes de amamantar 

o extraer tu leche debes lavarte las manos.

Date masajes 

en los pechos de forma circular siguiendo las manecillas del reloj y presionando ligeramente con los dedos. 

Frota tus pechos 

presionando suavemente de atrás hacia adelante.

Inclínate y sacude 

tus pechos para que baje la leche. 

Exprime presionando

los pechos sin lastimarte. 




Deposita tu leche  

en un frasco limpio.

Colócale una etiqueta  

con:

-Fecha y hora de la extracción y almacenamiento.

-Nombre de la usuaria (o) a la que pertenece.

-Número de teléfono y/o lugar de localización. 

Guarda la leche  

en el refrigerador y llévatela al término de tu estancia en el Lactario.

Después de extraer  

tu leche debes mantenerla en refrigeración o en un lugar fresco.

Calienta papillas   

y agua para preparación de fórmula infantil en el microondas.



¿Sabías qué...?

 

La posición del lactante al pecho es uno de los aspectos que influyen más en el éxito de la lactancia.               

(UNICEF) 

 




Siéntate con la espalda

apoyada y ofrécele el pecho con los cuatro dedos por abajo y el pulgar por arriba, detrás de la areola. Toca el labio inferior del lactante hasta que abra grande la boca.

Con el brazo 

que sostiene al lactante, atráelo hacia ti para que el pezón y la areola queden dentro de su boca, la nariz y el mentón tocando el pecho, su cuerpo enfrentándote.

El lactante envuelve 

su lengua, masajeandola contra el paladar para sacar la leche. El pezón queda al fondo de la boca. Los labios abiertos se apoyan sobre el pecho.

Deja que el lactante

termine solo de mamar, pero si necesitaras sacarlo antes, introduce un dedo desde su comisura labial hasta las encías y retira el pecho. 



Otra alternativa 

es la posición del “caballito”, en la cual el lactante queda sentado sobre tu pierna y mirándote de frente. Una de tus manos tiene que  mantener su espalda firme mientras los dedos sostienen la cabeza por los lados.

Amamantar en la noche

es muy importante. Para hacerlo cómoda, apoya la cabeza sobre una almohada doblada y después recuesta al lactante sobre tu brazo y frente a ti.

Si tienes gemelos 

también puedes amamantarlos de forma exclusiva, es decir, darle leche a los dos al mismo tiempo. 

Si no estás al lado  

del lactante, déjale tu leche. Para extraerla, prepararla y conservarla, sigue las recomendaciones que te hacemos en este Lactario.